más que numerosa

Cómo es tener gemelos, pero de verdad. (Segunda Parte)

Ahora viene lo interesante. De repente, tienes dos criaturas que dependen al cien por cien de ti y que, además, demandan continuamente. Si eres primeriza te voy a contar un secreto, pero no te me vengas abajo y aguanta un poco a seguir leyendo; los recién nacidos no comen cada tres horas, comen cada dos por tres, es decir, que entre uno y otro, y las veces que mamen juntos, estarás todo el día dándoles el pecho. De aquí que el apoyo logístico sea tan importante, porque si quieres conseguir una lactancia bella y darles lo mejor a los peques, debes contar con ayuda. Tú tienes que alimentarte bien, así que, o dispones de alguien que te cocine tipo marido, suegra, hermana, madre… o alguien tiene que quedarse con las fierecillas un rato para que puedas hacerte de comer y comer… bueno, a veces comerás con alguno en brazos, otras de pie, ya me contarás…

Organízate para los baños. Yo aconsejo tenerlo todo a mano y aprovechar cuando uno esté dormido para bañar al otro. ya se irán regulando y ya irás viendo cómo, sin caso darte, cuenta les bañas a la misma hora cada día. Siempre aconsejo que la hora del baño sea antes de «dormir» por la noche. Intenta que el baño sea relajado. Si tu bebé llora cuando le bañas es que algo no le está gustando, así que te aconsejo probar otro método. Busca en internet que hay muchas formas de bañar un recién nacido de tal forma que esté relajado y disfrute, su cuerpo y mente lo agradecerán. Una forma que nunca falla es bañarte con ellos. Ten a mano a alguien que te eche una mano para sacarle luego y que te puedas vestir y el peque no pase frío.

Tu forma de entender el concepto de sueño debe cambiar desde ya. Olvídate de eso de que duermen 8 horas seguidas y demás. eso es uno de cada diez, y las posibilidades se acortan si son dos bebés. Prepárate para estar durmiendo todo el día, pero a ratos. Incluso a dormir cuando están mamando. Al principio pensarás que es imposible dormir con ese movimiento de su boquita y esa respiración agitada, pero te aseguro que te acabas acostumbrando y te quedarás frita sin darte cuenta ¿Por qué te cuento todo esto? Bueno, porque creo que es bueno preparar para lo peor, aunque debamos esperar lo mejor. Esto quiere decir que te hablo por experiencia propia y por la de muchísimas mamis de gemelos. Es duro adaptarse a una cosa tan nueva y por partida doble, pero te aseguro que no es el doble de trabajo ni mucho menos, porque la mayoría de cosas que haces al día, ya las vendrías haciendo con un sólo bebé. Por ejemplo, comer de pie y rápido, ducharte cuando puedas y no cuando quieras, andar todo el día con una o dos tetas fuera, a veces, sin darte cuenta, dejar que el polvo de tus estanterías se convierta en la última prioridad de tu vida, dormir a ratos, agobiarte con ciertas visitas de cortesía…

Pero…¿tan terrible es esto de la maternidad doble? No, querida mía, es la experiencia vital más surrealista y maravillosa que vas a vivir jamás, pero como nada es gratis, el trabajo que requiere este premiazo debe ser igual de gordo. Ahora bien, una cosa te diré que no debes olvidar: Siempre, siempre, siempre…va a mejor. Cada día, cada semana, cada mes… dormirán mejor, comerán mejor, te dejarán hacer un poquito más de vida y, cuando ni te des cuenta, estarás de nuevo sentada en el sofá, abrazando a tu pareja y viendo un capítulo de vuestra serie porque los peques se han dormido antes y apenas se despiertan en la noche. Así que, como es tan corta y pasajera esta etapa, coge fuerza y disfruta, amiga.