más que numerosa

Los bebés no arreglan parejas

Disparate tras disparate de la Humanidad, creo que el más grave de todos puede ser el querer arreglar una relación teniendo un bebé. No hay nada que perturbe más a una pareja que ya tiene problemas que un bebé que no deja pensar con claridad ante la falta de sueño, el cansancio físico, el estrés de adaptarse a la nueva vida con él, los miedos que a todo padre y madre les surjen. Eso en el lado del desamor, que es el que ahora nos ocupa. Os puedo garantizar, que si hoy habéis decidido ir a buscar ese bebé´y no estáis convencidos de que el papá o la mamá es el amor de vuestra vida, en muy poco, será un niño o una niña que estará haciendo las maletitas para irse de casa de mamá a casa de papá cada quince días y viceversa. Siento ser tan drástica, pero es la realidad. La única opción posible sería la de adaptaros al desamor y sucumbir al desencanto de no volver a sentiros amados. Y no es que sienta verdadera lástima por quién elija vivir en pareja como el que elige compartir piso de estudiante. No, señores y señoras; no siento pena por ustedes. Siento verdadera lástima por ese niño. Ese bebé que vivirá peleas y sentirá el estrés de sus progenitores en sus mismas carnes; ese bebé que crecerá creyendo que el amor es aguante o sublevarse a lo inevitable; ese bebé que se convertirá luego en un adulto inseguro e incapaz de saber lo que es y debe ser una relación de pareja sana y respetuosa. Y es que seamos claros… Si no sois capaces de aguantaros teniendo todo el tiempo del mundo para dedicaros y habiendo dormido lo que no está escrito en una cama donde reina el silencio y la calma… ¿Cómo pensáis que va a afectaros estar al borde del cansancio, sin tiempo para vosotros, mirando lo peor del otro cada día y sin escapatoria posible? Pues eso. Lo que yo decía. No tenéis respuesta.
A ver, no vamos a terminar este escrito de forma trágica, porque quizá tú, quien me lee, esté viviendo una relación donde el amor son los cimientos de un cobijo de respeto. Entonces, si ves en la otra persona a alguien de pelo blanco y manos arrugadas que juntar con las tuyas; si ha pasado el fogoso paso del tiempo donde conoceros incluía hacer el amor a cada instante y besaros en cada esquina, y seguís teniendo las mismas ganas de llegar a casa para veros y hablaros… Yo diría que entonces, y sólo entonces, os podríais plantear traer un niño a este mundo, porque sí es cierto (y ahora os hablo desde el otro lado, desde lado dulce de la vida en pareja) que ese bebé será la guinda de vuestro pastel, será la vivencia más impresionante, maravillosa y abrumadora que vayáis a vivir jamás. Ese bebé será fruto de una relación madura de amor y respeto y crecerá fuerte, sabiendo que el amor es más que un beso en las películas, sabrá que las sonrisas y los abrazos deben formar parte de la vida. Al fin y al cabo, lo trajimos con la responsabilidad de darle las herramientas necesarias para ser una persona feliz, a sabiendas de que nadie es perfecto, pero a sabiendas, sobre todo, de que sus padres predican desde la experiencia, y son puro ejemplo de vida plena y congruente con sus acciones y no sólo con ciegas palabras.

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